Las varices son venas que tienen una capacidad reducida para transportar la sangre de vuelta al corazón, en contra de la gravedad. Son una manifestación común de la insuficiencia venosa crónica. A menudo aparecen retorcidas, hinchadas y agrandadas, por lo que sólo son una preocupación cosmética, pero pueden convertirse en un problema médico si aparecen complicaciones.

Factores de riesgo asociados al desarrollo de las varices

Hasta ahora ha sido imposible determinar una causa específica del desarrollo de las varices. Se han identificado muchos factores de riesgo que intervienen en la formación y la progresión de las varices, tales como el género, la edad, la obesidad, los embarazos, y los antecedentes familiares. Estos diversos factores de riesgo, asociados a un estilo de vida y al medio ambiente, se han descrito en múltiples estudios de investigación. Sin embargo, no todos los individuos expuestos a estos factores de riesgo desarrollan varices, lo que sugiere que la genética puede desempeñar un papel significativo en el desarrollo de la enfermedad.

¿Puede ser la genética una causa principal de formación de varices?

La mayoría de los investigadores y médicos están convencidos de que la genética desempeña un papel importante en el desarrollo de la insuficiencia venosa crónica, y en la formación de varices. Se considera que los antecedentes familiares que involucran a estos trastornos representan un factor de riesgo significativo para los pacientes, pero la comprensión precisa de la influencia de la genética ha resultado ser complicada. A pesar de que varios estudios hayan investigado el tema con más detalle, todavía han dejado muchas preguntas abiertas. Para poder entender la genética asociada a las enfermedades venosas todavía se necesitaría realizar más estudios a gran escala, bien diseñados.

¿Qué ganamos con estudiar la relación entre la genética detrás y la insuficiencia venosa?

Los vínculos genéticos permitirían comprender mejor por qué las varices primarias a veces se producen en jóvenes adultos, sin ninguna causa específica. Es más, la investigación podría identificar los grupos de alto riesgo y permitir el uso de medidas preventivas con más antelación. Así pues, la investigación genética podría contribuir a mejorar los tratamientos médicos mediante medidas preventivas personalizadas y específicas para pacientes de alto riesgo. Ciertos cambios en el estilo de vida, o el uso de medias de compresión, pueden ser medidas apropiadas para prevenir o limitar la progresión de la enfermedad en pacientes con un perfil de alto riesgo genético.

Hoy en día hay una comprensión limitada de los complejos factores genéticos subyacentes que causan la formación de várices y, por lo tanto, todavía no es posible una identificación clara de los pacientes de alto riesgo.

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